Costa Rica : Bienarte 8

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Costa Rica: 8 Bienarte 2011

25.11.2011 | 10:56

Octava Bienarte, 2011

Bienal de Arte Contemporáneo Costarricense. Noviembre 2011 en la Galería Nacional, San José, Costa Rica

Ojear las propuestas de una bienal de arte contemporáneo, sugiere la existencia de una idea globalizada, signo de pertenencia a las convocatorias, sean nacionales o internacionales; es suficiente con ver las revistas, la web, videos, noticias en tv, y el amago divulgativo de las redes sociales. En algunos casos encontramos signos tan vacíos, como el pensamiento de sus creadores, en otros, esa carga de significados rebasa y hace memorable el encuentro. A mi –en particular-, me encantan los desafíos de la interpretación, disfruto cuando algo no me conecta y por lo general me dejo atrapar por el garfio de la insatisfacción que exige a ponderar su calidad; sucede cuando media experticia: dominio técnico, factura, y atractivo sustrato de la idea. Entro a las salas con cierta dosis de escepticismo, que es bueno, pues uno debe ser conquistado por la fuerza de lo expuesto, pero debe ser un desafío bonito, cuando una obra enciende las emociones: claves de acceso para mantener interés en todo el recorrido y así anclarse en aquellas propuestas que más nos animan.

Paulina Velázquez Solís y Travis Johns, “Multifungi+VSLS”, performance e instalación. Fotografía L.F.Q.

El premio Bienarte y los jurados
Evento organizado por Empresarios por el Arte, consiste en ser seleccionado para participar en la siguiente Bienal del Istmo Centroamericano 2012, que en este caso se realizará en la ciudad de Panamá, y a la cual acudirán artistas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y por supuesto Panamá, ahí tendrá lugar la premiación económica. La competencia es creciente, el arte de estos territorios ístmicos se posiciona y alcanza visibilidad internacional, así fue destacado por los integrantes del jurado Guadalupe Álvarez de Ecuador-Cuba, Sara Hermann de República Dominicana y el curador italo-brasileño Jacopo Crivelli.

Carolina Parra y Xavier Villafranca. Coleccionista. Instalación. Fotografía L.F.Q.

Álvaro Gómez. Mare Nostrum. Juego de mesa. Fotografía L.F.Q.

Catar sentidos 
En la octava Bienarte se advierten esos forcejeos sociales presentes en la vida actual, pueden ser simples o complejos pero inyectan desasosiego: identidad sexual, en el caso de la instalación de Roberto Guerrero; nociones de territorialidad, Yamil de la Paz García con su instalación “Espacio tiempo”. Heridas por pugnas regionales que se vuelven juego inefable entre identidad, idiosincrasia, política, susceptibilidad y roles sociales, en el juego de mesa “Mare Nostrum” de Álvaro Gómez; y el objeto muy bien articulado y fabricado, “Mejenga” de Joaquín Rodríguez del Paso, quien recrea el “futbolín” en un mueble con forma de geografía del istmo centroamericano. También deleita la estimulación sensorial de la instalación “Multifungi+VSLS” y “Raro”, presentadas por Paulina Velázquez y Travis Johns, con una fusión tersa que agita esos holones flotantes en el espacio de la Galería Nacional.


John Juric. Silla de espera. Acrílico sobre tela y documentación del proceso. Fotografía L.F.Q.

Elena Wen, On & On & On. Animación. Fotografía L.F.Q.

Me encanta la pieza de Francesco Bracci titulada O.I.E.N, en tanto aduce que la intemperie fue la autora de su intervención a esos metales dejados en distintos sitios para afectarlos y que revelaran la acción creadora de la misma naturaleza. Evoco otra pieza suya expuesta en “Cuadriláteros o el ring del cotidiano”, Instituto de México, 2005, en la cual exhibió una lámina de hierro de un metro cuadrado, la cual había sido (de)formada por la connotativa acción de golpes de maso.

Francesco Bracci. O.I.E.N Objeto. Fotografía L.F.Q.

Me ancla profundamente la instalación “Coleccionista” de Carolina Parra y Xavier Villafranca, cuando la propuesta es creíble uno siente su realidad, es acumulación de objetos con una sintaxis propia de quien los ama, quien es –como diría Yourcenar-, “catador de belleza” y termina encontrándolos donde quiera. Evoco a algunos referentes cercanos como Rolando Castellón, y por el manejo de la luminosidad y espesura, con Carlos Capelán.
Es notable la pieza de Elena Wen, “On & On & On”, anima en tanto los recursos son simples pero bien hilados, invita a exponerse al enganche que lanza esta joven artista.
Interesantísima, por el manejo innovador de materiales acrílicos es la pieza de John Juric, “Silla de espera y documentación del proceso”; la idea refiere a un tiempo de “espera (des)esperanzada” en un hospital capitalino, tiempo afectado y terrible que engulle hacia la introspección: ver hacia nuestros adentros que a veces se hacen tan enormes como el exterior.

Joaquín Rodríguez del Paso. Mejenga. Objetos. Fotografía L.F.Q.

Había dejado para comentar al final la pieza de Roberto Guerrero, “¿Por qué sos tan loca? Porque me da la gana”, aunque fue la primera que encontré en mi visita a la bienal, y porque soy uno de esos que dejan lo mejor de la vianda para la última cucharada, encendió ese espíritu mío de “bloguero” de comentar y compartir, pues resume lo expresado de una buena obra de arte actual: factura, que va desde tener que estructurar y construir una pared para cargar de sentido al concepto, para que sea creíble y que motiva a que uno se acerque para indagar dónde está el detalle; además trueca en jocoso y desenfadado el tema central del concepto, y lo hace con astucia, dominio, saber hacer y paciencia para lograrlo.

Roberto Guerrero. ¿Por qué sos tan loca? y ¡Por qué me da la gana! Intervención objetual Fotografías Camile Zurcher

Roberto Guerrero, desde hace tiempo nos viene demostrando sus facultades, quizás por ello repite ya en tres ocasiones como artista seleccionado por sus cubiertas de revistas, el “Guerrero delicado” y otros “petardos” que inyectan la contradicción, la incertidumbre, la contingencia en temas que atañen a la personalidad, a la reflexión ante el arte, cuyas intervenciones -en el caso de Guerrero-,  terminan por subvertir hasta las posturas más rígidas, que no dejan de sorprenderse por el logro e incluso hasta los más escépticos quienes se obligan a no dejarse afectar, pero que en el rostro persiste cierto gesto de ánimo que delatan sus labios y miradas.

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